
Hasta bien entrado el siglo XX —y aún hoy— se mantiene que en Madrid los hebreos habitaban en la judería de Lavapiés. Y aún en la actualidad en algunos blogs sobre el tema se sigo contando esta teoría, sin pruebas que la avalen.
Sin embargo, desde el último cuarto del siglo XX, relevantes y documentados estudios han echado por tierra esta leyenda. En especial porque el actual barrio de Lavapiés no existía hasta finales del siglo XV, tras la expulsión de los judíos de España en 1492. La existencia de una judería madrileña ha sido estudiada, entre otros, por María Isabel Gea Ortigas, Manuel Montero Vallejo, Gonzalo Viñuales Ferreiro, Esther Andréu Mediero o Verónica paños Cubillo. Y con pruebas documentales, por fin, sitúan la judería madrileña en el entorno de la actual catedral de la Almudena. Por tanto, descartan que existiera la judería de Lavapiés.
Aunque de los judíos madrileños se tienen muy pocos datos, sabemos que en el Mayrit musulmán ocupaban las cercanías de la puerta de la Sagra. Y la palabra árabe ‘shaqra’ (شقرة) significa ‘extensión de terreno cultivado’. Así, en la muralla árabe de Mayrit, la puerta de la Xagra o de la Sagra daba salida a una zona rural con un caserío disperso y huertas que se extendían hasta el río Manzanares. Esta puerta se encontraba en la actual plaza de Oriente.
Por su parte, los musulmanes ocupaban la almudayna y la medina, en el espacio comprendido entre la puerta de la Vega y la puerta de la Mezquita, que en tiempos cristianos se llamó arco o puerta de Santa María. Y los cristianos —conocidos como ‘mozárabes’— se agrupaban en el arrabal de San Andrés, fuera de la muralla y a considerable distancia de la misma.
Más tarde, tras la conquista de Toledo por Alfonso VI, en 1083, se entrega también la ciudad de Madrid y las poblaciones que formaban la defensiva ‘Marca Media’ (‘aṯ-Ṯaġr al-Awsaṭ’) al norte de la antigua capital visigoda. Y así hay un cambio de residencias de las personas de las 3 culturas madrileños.
La judería de Lavapiés: realidad o leyenda
Así, los cristianos, nuevos amos de Madrid, ocupan el interior de la muralla que se incrementará pronto con la incorporación de los arrabales de San Andrés, San Ginés y San Martín, sucesivamente.
Los musulmanes podrán quedarse en la ciudad en cumpliemiento del acuerdo de capitulación de Toledo, algo que se da por 1ª vez en la Reconquista. Aunque a los que deciden permanecer en la ahora villa castellana, los ‘mudéjares’, se les confina en la Morería Vieja, hoy conocida como barrio de la Morería. En la ribera izquierda del arroyo Matriz (la actual calle de Segovia) que dió nombre a la ciudad. Y también dan nombre a la plaza de la Puerta de Moros, en la zona de La Latina, pues por esa puerta tenían que entrar y salir siempre cada día.
Por último, los judíos son enviados a los alrededores de la puerta de la Vega, localizándose allí la judería madrileña, en la zona que hoy ocupa la catedral de la Almudena. Y donde siguieron dedicándose al comercio, la medicina y la recaudación de impuestos, además de suministrar víveres a las tropas. Asimismo, más tarde, se encargaron de las traducciones de las obras árabes y judías al incipiente castellano.
Con la matanza de judíos ocurrida en Madrid en 1391, el número de éstos comenzó a descender mientras que aumentaba el de conversiones al cristianismo. Así la comunidad judía ortodoxa quedó mermada en Madrid y no comenzó a recuperarse hasta el siglo XV.
Cabe destacar que la expulsión de los judíos en 1492 produjo un gran vacío sobre todo en los sectores médico y económico. No obstante, es posible que algunos judíos conversos se instalasen en el actual barrio de Lavapiés para dedicarse a tareas agrícolas. Ya que la zona estaba despoblada como se ha apuntado. Aunque al bautizarse, vender sus propiedades y castellanizar sus nombres es dudoso afirmarlo.
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