En la actualidad, Lavapiés es el nombre de una plaza del centro de Madrid que da nombre al popular barrio de Lavapiés. Aunque en la actualidad no existe tal barrio de forma oficial en la organización administrativa del Ayuntamiento de Madrid. Si no que está englobado en el oficial barrio de Embajadores, junto con El Rastro.
Así, ahora, el antiguo y castizo barrio de Lavapiés es la zona más popular, multicultural y diversa del barrio de Embajadores del distrito Centro de la ciudad de Madrid. Y en sus tiempos se consideró la cuna del ‘casticismo madrileño’. Asimismo, es la cuna de los manolos y las manolas, ‘la manolería’, que junto con los majos y los chisperos forman los tipos populares madrileños.
Además de la plaza de Lavapiés, también llevan este nombre la calle de Lavapiés —que fue en su tiempo Calle Real de Lavapiés— y la estación de Lavapiés de Metro de Madrid.
Cabe destacar que Lavapiés es el nombre original y antiguo de este barrio multicultural y diverso. Y la denominación inapropiada y antigua de ‘El Avapiés’, es en realidad una ultracorrección de Lavapiés que aparece en el siglo XVIII por influencia de los sainetes de Ramón de la Cruz.
Lavapiés es un barrio antiguo y como tal su historia contiene cientos de leyendas, anécdotas, curiosidades y personajes. Algunos de los cuales iremos exponiendo en La Casa en Lavapiés en sucesivos capítulos.
Barrio de Lavapiés: multidiversidad en el corazón del casticismo
Los documentos más antiguos sobre la existencia de habitantes en lo que hoy es el barrio de Lavapiés están basados en documentos conservados en el archivo del Ayuntamiento de Madrid. Y cuentan que su origen se encuentra en los asentamientos comerciales extramuros de finales del siglo XV relacionados con el camino real de Toledo y el camino de Atocha. Así como con la creación del antiguo matadero en lo que hoy es El Rastro que aprovechaba el gran desnivel hacia el valle del río Manzanares para evacuar los rastros de la sangre y demás desechos de los animales sacrificados.
Por otra parte, en la actualidad existe acuerdo sobre un posible topónimo de etimología popular, basado en el evidente desnivel de las calles del barrio hacia el valle del Manzanares. Y también sobre la existencia de varios arroyos que corrían por su entorno para verter en el barranco de Embajadores. Así, parece aconsejable no descartar lo obvio del nombre: ‘Lava-pies’.
Además, en cuanto al origen misterioso del topónimo Lavapiés, Ramón Mesonero Romanos admitía que pudiera tener alguna relación higiénica con la gran fuente que hubo en su plaza central hasta finales del siglo XIX.
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